domingo, 19 de junio de 2016



Correrse sobre el régimen de la imagen, más superficie que objeto móvil, un movimiento menor para dejar pasar y evitar la catástrofe de un diseño de plasma. Enterrarlo como se entierra una piedra en la arena con el pie, entregarse a la monstruosidad de hacer imágenes y a la fortuna de tener cómplices en la deserción.

A espaldas de las columnas dominicales –como esta- el mar concentra una sonrisa que puede aplastarnos.